viernes, 11 de septiembre de 2015

Yo quiero un México… educado!

Un país donde la educación no sólo sea un gran discurso constitucional, sino de facto exista; donde la educación sea la principal apuesta de cualquier gobierno, en el que el niño pase de un semáforo a un aula, donde cambie la caja de mazapanes por un cuaderno o un libro; un México donde los valores sean el principal aval de la educación en cualquier nivel, donde el talento joven sea poderosa herramienta de fortalecimiento al país donde la calidad de la educación comience desde casa.

Un país competitivo frente al mundo moderno, en el que las oportunidades estén al alcance de todos; un país donde el maestro sea consciente de la gran labor que tiene como docente en el aula, y la vocación sea su herramienta del día a día.

México, un país educado en los valores universales y en las competencias profesionales, está condenado a potencializar su fuerza y presencia internacional.

Un México con un gran ejercito armado, de letras, talento, convicción y pasión.


Vicente Flores M.

lunes, 31 de agosto de 2015

Opinión al artículo - “EL EMBAJADOR EN WASHINGTON” de Olga Pellicer

Referencia  artículo “EL EMBAJADOR EN WASHINGTON”  de Olga Pellicer, Revista Proceso del 23 de agosto de 2015. 


La diplomática mexicana, en este ensayo que nos comparte esta semana, aborda un tema que sin duda pocos mexicanos se han preguntado respecto del nuevo nombramiento del embajador mexicano en la unión americana, Miguel Basañez. Como bien apunta, nadie pone en duda su capacidad académica, sin embargo se pone en duda que ésta sea suficiente para el fortalecimiento de los lazos diplomáticos entre ambas naciones, en especial en la conducción de temas prioritarios para la agenda bilateral como lo son las exportaciones, el tema de migrantes mexicanos, la integración automotriz la producción y tránsito de drogas, entre otros.

Asimismo, me parece acertada la apreciación que hace respecto del nulo proyecto y agenda con líneas estratégicas bien trazadas para alcanzar objetivos claros en los aspectos económicos y políticos de la relación. Las relaciones internacionales de México, deben de fortalecerse con estratégicos negociadores y no sólo con diplomáticos- académicos, nuestro país necesita de resultados claros y de precisas materias de cooperación internacional, en los que el embajador juega un papel fundamental para ello. Pellicer encuentra sesgado el temario internacional de la relación México- Estados Unidos, acotado únicamente a temas de seguridad  y someros movimientos de cooperación en materia de comercio.


Olga Pellicer, apunta esencialmente a la modernización de pasos fronterizos y la cooperación en materia de educación, innovación tecnológica e investigación científica. Y en efecto, destaca la nula intención, por parte de los responsables de la política exterior, de establecer una hoja de ruta que oriente en cierta dirección esa compleja relación. Sin duda alguna, los nuevos miembros de la carrera diplomática, deben tener la visión más clara y mucho más revolucionaria del acotamiento y construcción de una agenda que permite la relación estratégica de México frente a sus áreas de oportunidad respecto de otras naciones que dispongan de la cooperación multilateral con nuestro país. Los retos del Ejecutivo Nacional deben ser proactivos en las relaciones exteriores de México, pues mucho depende hoy en día tanto el posicionamiento de un país frente a un mercado o bloque comercial, como para el éxito interno de un sexenio en la construcción de un México inmerso en el mundo, y sus ciudadanos con él.

Vicente Flores M.

jueves, 20 de agosto de 2015

Opinión al artículo de Javier Sicilia "Estado de Excepción"

"Estado de Excepción" de Javier Sicilia  en Revista Proceso de 16 de Agosto de 2015.

OPINIÓN:

El actual entorno de una crisis política eterna, un descontento social abrumador y una desconfianza cada vez más marcada en las instituciones por parte de la sociedad en general, es todo y parte de lo que Sicilia aborda como principales características de origen del llamado Estado de excepción. Cabe destacar que no soy asiduo lector de Javier Sicilia ni mucho menos halago sus escritos, pero esta vez me pareció bastante pertinente y acertado en su artículo.

Sicilia apuntaba que:

“La razón del Estado moderno es la excepción. En una versión clásica, el estado de excepción se refiere, como su nombre lo indica, a una situación en la que el soberano suspende las garantías individuales para proteger el bien público o en otras palabras, a un periodo en el que el Estado suspende temporalmente el orden jurídico por motivos de seguridad.”
Y de ello, cabe destacar que nos hemos reducido como ciudadanos a la vida nacional sin un orden jurídico verdadero, pues la praxis de éste es el éxito de un gobierno. La ausencia del Estado es en sí mismo el gran epicentro del caos en que vivimos hoy los ciudadanos, aunado a la inconsciencia de unos e indiferencia de otros más. La suma de los factores sociales más la ausencia del Estado entre la letra muerta de ley, nos da como resultado la pérdida de gobernabilidad y con ello el estado de excepción. Esta ausencia aparente en diversas cuestiones por parte del Estado es lo que en realidad es ahora el Estado mismo, es decir, ha mutado a una forma nueva de totalitarismo, como bien apunta Sicilia “El Estado no ha muerto como creemos. Simplemente ha muerto a una nueva forma de totalitarismo que pone de manifiesto la crisis civilizatoria por la que atravesamos”.

En este sentido, se exige – y no menos esperado – un nuevo pacto social y político, esto de un momento a otro me llevó a recordar aquella gran opus del ilustrado francés Rousseau, donde el hombre en su necesidad de regular sus relaciones interpersonales en el grupo de origen lo llevó de un estado natural a un estado civil, en el que la regulación del hombre mismo frente a su conducta social se da por una limitación de la voluntad común o general, y llevarlo a lograr un buen desarrollo en  comunidad y de todo aquello que pueda suscitarse mediante la libertad de acción bajo las leyes que esto faculten. Pero parece ser que hoy día, este contrato social se ha perdido por mucho - dijera Rousseau – resulta forzoso volver a una primera convención, siendo necesario conocer bien los principios o rudimentos mediante los cuales se forma el pueblo y de aquí mismo partir hacia la aplicación de un modelo para un “sometimiento legal”, asentado mediante el origen del pacto social del principio de pueblo para así no mermar la esencia que éste tiene en el Estado.

De ello, podemos partir a la llamada “soberanía” y por tanto a un “soberano” (quien la ejerce de manera directa por consenso), que en sí mismo encierra la responsabilidad de poder dar pauta y hacer factible el bienestar común del pueblo, pero cabe resaltar que no puede responder a estas adjudicaciones y llamados si el soberano no tiene por total seguridad la fidelidad de sus súbditos hacia él. Es ahí – apunta Sicilia – donde (hoy día) el ser humano y no su dominio sea la medida de nuestras relaciones con todo, reclama la fundación de algo tan absolutamente nuevo como absolutamente tradicional: lo humano en sus límites y sus relaciones de solidaridad autónomas.

En conclusión, el pacto social del México actual se ha roto, la insuficiencia del poder del Estado frente a las demandas de los ciudadanos ha quedado por debajo del borde esencial de responsabilidad estatal directa, pero también la responsabilidad ciudadana ha quedado en un segundo término por los mismos ciudadanos, la falta de congruencia social e indiferencia en su más extenso esplendor ha acogido por lo menos la última década a México.  La gesta de una crisis social ha ido dándose con el entorno favorable en todos los sentidos, el estado de excepción ha llegado para por lo menos la otra mitad del sexenio quedarse. Un nuevo contrato social? Un nuevo pacto federal? Un nuevo México renacido de entre las cenizas? Qué solución podemos vislumbrar para el quebrantado sistema?

Vicente Flores Meléndez


lunes, 10 de agosto de 2015

Y que comiencen los juegos del hambre ... 2018.


La carrera por la silla presidencial en 2018 ya arrancó, tres años de antelación es buen tiempo de prever y mantener, es así como el Revolucionario Institucional ha comenzado “los juegos del hambre” para la asignación de su nueva dirigencia nacional encabezada por el todavía diputado federal Manlio Fabio Beltrones y la diputada federal electa Carolina Monroy Del Mazo como única planilla de “unidad” para la militancia tricolor.

Beltrones ha sido sin duda alguna uno de los actores políticos del priísmo y de la clase política nacional, más emblemáticos de los últimos años, y no está por demás tal concepción, pues no debemos olvidar que también quiso ser candidato para habitar Los Pinos en 2012. Muchos lo vieron como “la piedrita en el zapato” de Enrique, otros como el priísta incómodo del momento y otros más como un aliado en la curul, todos estos y muchos más adjetivos le fueron planteados, pero parece ser que este 2015 pinta para que 2018 sea su año, pues al ser ahora virtual dirigente nacional del PRI lo hace automáticamente presidenciable, sin olvidar claro está que esto dependerá en gran medida de los resultados de los próximos comicios electorales en 2017 para la renovación de la segunda tanda de gubernaturas a sufragar.

El dedo inquisidor del Presidente de la República, puso a Manlio Fabio en la silla tricolor, y es un momento perfecto  de gloria y refrendo de su poder presidencial ante la crisis partidista del sol azteca que causó la renuncia de su dirigente nacional Carlos Navarrete, y ante una virtual contienda en el blanquiazul entre los “regenedadores” y los “rebeldes” liderados por Ricardo Anaya y Javier Corral respectivamente.


Las piezas del ajedrez 2018 comienzan a moverse, “los tres grandes partidos” iniciaron la renovación de su dirigencia nacional, en procesos estrictamente diferentes, mientras unos se renuevan “democráticamente”, otros lo son por decisión del Señor de Los Pinos, y otros más se renuevan como Marx les dé a entender. Ante los grandes monstruos partidistas ya conocidos, el último lugar de los tres, dejará de serlo el sol azteca para ahora ser tomado el escaño por MORENA, quizá en 2018 “no contaban con la astucia” de Don Andrés Manuel y su ya clásica “rebanadita de pastel” en la boleta electoral, vaya susto que les pueda dar.

viernes, 24 de julio de 2015

VOTAR – ¿Un derecho o una obligación? – Paradigma constitucional



El artículo 35 constitucional en su fracción I establece que “es derecho del ciudadano votar en las elecciones populares”, aunado a que en su fracción VIII reconoce que “tiene derecho a votar en las consultas populares sobre temas de trascendencia nacional”; el problema de índole interpretativa de la Constitución recae al observarse que  en el artículo 36 fracción III de esta Carta Magna establece que “es obligación del ciudadano de la República votar en las elecciones y en las consultas populares”, es decir, nos encontramos ante dos calidades de una misma acción: VOTAR.

Este debate se ha dado a lo largo de la historia del constitucionalismo mexicano, pues resulta ser mejor visto como un “derecho subjetivo de carácter político” que como una “obligación”, y tiene una razón de ser, pues bajo esta interpretación  VOTAR se contempla como derecho a la libertad del ejercicio del mismo, esto quiere decir que puedo decidir llevarlo a cabo o no, es un derecho permanente pero de ejercicio temporal, pues se encuentra sujeto a los tiempos dictados por las leyes generales y secundarias en materia electoral; asimismo resulta necesario precisar que se trata de un derecho subjetivo exclusivo de los países democráticos, es decir, no representa un derecho humano fundamental en su carácter de universal, pues no es aplicable a los sistemas de gobierno distintos de los democráticos.

Como “obligación” resulta ineficaz e imperfecta como norma, pues no existe un medio coercitivo que obligue al ciudadano a emitir su sufragio, ante este panorama queda exclusivamente como una obligación de carácter civil, en voz del magistrado de la Sala Superior del TEPFJ -  Manuel González Oropeza – al respecto indica que “Votar es un derecho político y también una obligación ciudadana que con el paso del tiempo se reconoció en el texto constitucional”.

VOTAR resulta un derecho político permanente de ejercicio temporal, que trae aparejada una obligación cívica a la luz del desarrollo y fortalecimiento de la democracia mexicana, una obligación sin castigo, que nos "exige" en el canon patriótico a ejercer el sufragio libremente; debemos como mexicanos adoptar la naturaleza dual del voto, que la propia Constitución ampara, y que es reforzada por los diversos instrumentos legales de carácter general y secundario fundamentales para el desarrollo de un derecho y de una obligación cívica.


Vicente Flores M.

miércoles, 14 de enero de 2015

Carta respuesta Javier Sicilia y José Alejandro Solalinde

Cuautitlán Izcalli, Estado de México a 09 de enero de 2015.

Javier Sicilia Zardain
 Pbro. José Alejandro Solalinde Guerra
PRESENTES

“La democracia no es el silencio, es la claridad con que se exponen los problemas y la existencia de medios para resolverlos.” – Enrique Múgica Herzog.

En esencia con estas palabras del gran politólogo español, es que me permito mostrar en primer momento mis respetos totales a los esfuerzos y el trabajo de cada uno de Ustedes en sus respectivos frentes de lucha y activismo; en este sentido, actuando en un sistema democrático  tal y como nuestra Carta Magna lo estipula en su artículo 40, es que vengo hoy a hacerles una atenta invitación a la reflexión sobre nuestro México. Por la mañana me dedicaba a leer las últimas noticias en las redes sociales y me topé con una nota que llamó mucho mi atención pues dos grandes activistas de nuestro país invitaban a un “boicot electoral”, a darle la espalda a las elecciones del próximo 7 de junio de 2015. Lo anterior, causó en mí una gran indignación, pena y sobre todo una profunda tristeza, no podía yo creer que se llamara de tal manera a empobrecer aun más nuestro sistema democrático, lacerado ya desde siempre.

He aquí un extracto de las palabras emitidas por el activista Sicilia:
Hay que ir al boicot electoral, hay que darle la espalda a las elecciones, hay que decirles no, hay que exhibirlos en su corrupción y en sus redes de complicidad, dejándolos lo más solos que puedan… no estoy cuestionando el método electoral, estamos con esto cuestionando a los jugadores, la mesa del juego está llena de criminales y de tramposos y sentarse a jugar con ellos, aunque sea con un voto en blanco, es legitimarlos.”
Y no suficiente con ello, el Pbro. Solalinde secunda de manera abierta y directa la opinión de Sicilia, con las siguientes palabras:
 “Nosotros no negamos el diálogo, pero con quién vas a hablar, ¿con una persona corrupta?, persona moral corrupta, ¿con personas que están coludidas? Ya no sólo no te defienden, sino que son tu principal enemigo. Entonces, hay que refundar México, todos estamos de acuerdo, tenemos que ponernos de acuerdo en todas las iniciativas que hay, de este movimiento que ha pasado de la indignación a la movilización ahora pasa a la estrategia, yo estoy de acuerdo con mis hermanos y quiero decir que la Iglesia está en capacidad de hacer una red efectiva, solidaria, eficiente, estratégica”.
Decirle NO a las elecciones, es  negar cada gota de sangre de miles y miles de mexicanos que dieron su vida por la independencia de este país, por ejercer un sistema democrático en México, por haber manifestado su inconformidad con las dictaduras y gobiernos del siglo XIX y XX, de los revolucionarios y de aquellos anónimos que fueron nacionalistas y grandes luchadores. Me entristece saber que mientras habemos mexicanos trabajando por invitar al ejercicio libre del voto, hayan otros más que inviten a no ejercerlo. Decepcionante fue para mí aquella nota de donde los extractos anteriores he obtenido, “hay que exhibirlos en su corrupción y en sus redes de complicidad, dejándolos lo más solos que pueda”- decía usted señor Sicilia, pero le pregunto, ¿Qué no exhibidos están y sabedores somos de la corrupción y la complicidad dentro del gobierno mexicano en todos sus niveles? ¿A quiénes pretende dejar solos? ¿A los políticos o a los mexicanos?, me parecen preocupantes sus palabras en este momento de crisis social en nuestro país, me parece aberrante el hecho de que llame implícitamente a la división y no a la unidad, hoy lo que nuestro país necesita son CIUDADANOS no ciudaDAÑOS, los políticos no están solos, ni los mexicanos lo estamos, si queremos avanzar debemos estar unidos, conscientes de que no es una tarea fácil pero tampoco imposible, el ejercicio democrático es nuestro, de los ciudadanos.

“Nosotros no negamos el diálogo, pero con quién vas a hablar, ¿con una persona corrupta?, persona moral corrupta” – decía usted Pbro. Solalinde, el llamar a no votar es llamar a no dialogar, el dialogo principal que establece un ciudadano es participando de manera activa en las decisiones de su país, y ¿De qué manera?, en un primer momento ejerciendo su derecho al voto, ejerciendo su derecho a decidir quiénes lo van a representar, y por consiguiente todo derecho apareja una obligación, y ella consiste en ser “auditores”, observadores y denunciantes de los actos que se desvíen del marco legal y ético de los servidores públicos. Hacía énfasis de la misma manera en que los políticos son nuestro principal enemigo, y en ello difiero en cierto sentido, a mi percepción los enemigos más grandes y únicos de los mexicanos son la apatía y la indiferencia ante las diversas situaciones que laceran a nuestro país; hoy los mexicanos estamos hartos de la inseguridad, la pobreza, la corrupción, la violación de derechos humanos, y todos aquellos males que aquejan el sistema nacional, pero somos los principales causantes de ello, lo hemos permitido porque estamos divididos.

Llamar a un “boicot electoral” lacera aun más el suspiro de democracia que tenemos en México, frena el desarrollo del ejercicio democrático y desalienta a la ciudadanía, Ustedes como líderes de opinión y activistas sociales, tienen un firme compromiso por llevar a las sendas de la verdad y la ética a quienes los leen, los siguen y los admiran, seamos todos en conjunto como ciudadanos participativos, el motor de lo que nos pertenece, nuestro país. Les reitero la invitación a reflexionar la profundidad del mensaje que han dado ustedes respecto del “boicot electoral”, analicen de manera crítica y objetiva que precisamente mientras más abstencionismo exista en las próximas elecciones más nos hundimos en la lejanía de poder gozar de una libertad total del ejercicio del sufragio y con ello nos restringimos la tarea de la participación ciudadana.

Dejando abierta la invitación al diálogo y al debate crítico, y con las más altas consideraciones y  atenciones de un servidor a Ustedes,


Vicente Flores Meléndez.

Parlamento Ciudadano de México,
Capítulo Estado de México


domingo, 21 de diciembre de 2014

Y el “Mexican Moment”, apá? : del “Saving Mexico” al “Awaking”.


Estamos por cerrar el 2014, todos alistan sus regalos de navidad y las reuniones con los amigos y la familia, pareciera ser que todo marcha bien y que estamos listos para la cuenta regresiva al 2015, sin embargo esta ilusoria utopía no tiene cabida en la mayoría de los mexicanos, un pésimo año nos despide.

Arrancamos el 2014 con “ilusiones” y proyectos nuevos, con ideologías arraigadas y refrendadas, o con nuevas concepciones que nos rejuvenecen; todo iba “bien” en apariencia, México era noticia en el mundo por las recién aprobadas reformas estructurales a la luz del Santo Sanctorum Congreso de la Unión, el Presidente de la República aparecía en la portada de la prestigiada revista Time y la pose le quedó bien, elogios y felicitaciones elevaban el ego de la cúpula del gobierno federal pues iban “salvando a México” (Saving Mexico- título de la revista Time), era el “Mexican Moment”, el momento de México, que a unos enorgullecía y a otros preocupaba. Eran tajantes las reformas y los mexicanos aun no terminaban por conocer siquiera la totalidad de las materias reformadas, menos aun la esencia de cada una de ellas, pues aquel desesperado Congreso parecía horno a tope para ir sacando el “pan calientito”  con la mayor celeridad posible, porque al presidente le “urgía” su momento de gloria.

Triste ver desmoronarse aquél Pacto por México, que en apariencia unía las principales fuerzas políticas del país en un acto solmene e histórico en aquel monumental Castillo de Chapultepec, algo que daba esperanza y que terminó por ser una real decepción. Las bancadas en el Congreso una y otra vez se dividían, las discusiones calurosas y los legisladores “preocupados” por las reformas, porque “si no las sacan no hay bono”, decía el jefe. ¿Un bono a los legisladores por aprobar las reformas estructurales?, perdón pero es su chamba -“hacernos el favor de legislar”-.

Pareciera ser que aun los gobernantes de este país piensan que manejar a la gente hoy en día es cosa similar al pasado, donde la opresión hacía gala de su presencia por medio de la fuerza policiaca o militar, donde cualquier excusa o respuesta era bien aceptada por la ciudadanía y el escándalo no pasaría a mayores, pues el pueblo olvida fácil. Pero este 2014, el gobierno en sus tres esferas de acción (federal, local y municipal) se ha topado con una gran sorpresa, se han puesto a “temblar” y ver su suerte en juego, el despertar social de México llegó, la confrontación entre ciudadanía y gobierno ha tensado el ambiente político, económico y social, pero para que éste llegara, desgraciadamente tuvieron que ocurrir hechos lamentables y dolorosos para todos los mexicanos: Tlatlaya y Ayotzinapa.

El dolor de por lo menos 43 familias guerrerenses permeó la sangre mexicana, e incendió la furia social y el descontento ciudadano en su máxima expresión, el país se volcó a las calles en un sinnúmero de manifestaciones, la solidaridad internacional no esperó y los mexicanos en el exterior hacían presencia ante la indignación que esto causaba; a mi mente venían recuerdos e imágenes de la reciente “Primavera Árabe”, donde jamás imaginé poder vivir en mi país situación semejante, donde imaginaba que mi gente era desinteresada ante todos estos acontecimientos, donde toda acción por parte del gobierno parecía una burla sin fin a la población mexicana.

Este fue el instante en que ese sueño presidencial del “momento de México” se esfumaba, caía como agua entre las manos, para jamás volver de esa manera. La crisis social ha unido más a una fuerza ciudadana que parecía escondida o nula, a protagonistas de la opinión pública internacional y mandatarios que han expresado su propia solidaridad para con el pueblo de México, así como alguna vez nosotros hemos expresado la nuestra con sus causas. El presidente logró su cometido, aparecer en las principales portadas de los diarios internacionales y ser objeto de opinión, pero lamentablemente no de la manera que esperaba, no más columnas de elogios y felicitaciones, ahora la pluma de los periodistas en tinta roja, como la sangre derramada, escribía sobre el papel el nombre de México, hundido en un profundo pesar e indignación, en una llamada de atención al gobierno federal, en una fuerza que cobraba sentido, México había despertado.

Pero, ¿Qué significa “despertar a México”? No es inundar las calles de cientos de grupos que marchan sólo por llenar una gran avenida y que sea intimidante, es salir a las calles y mostrar de qué están hechos los mexicanos, siempre solemos decir “ya basta” o “ya estamos hartos” pero en la siguiente elección puede más un buen discurso o una buena pero limitada ayuda, que la propia razón del sufragio. No es salir a la calle y aprovecharse de una marcha para delinquir, y tomarse un papel “anarquista” de hacerse cobardemente opositor, encapuchado y destrozando cuanto inmueble me tope a mi paso, es exigir de cara y frente en alto, que la unión de los mexicanos es la verdadera democracia, que el control debe estar en nosotros, como lo dice un ilusorio fragmento de la Constitución, que hasta hoy sólo se ha quedado en eso, en una mera ilusión.

El 2015 ha puesto a sudar a más de un partido, comienzan las estrategias para ganar el voto a como dé lugar, o para manipularlo también; comienza el juego de cada 3 años, las estructuras se mueven, pero a diferencia de los pasados comicios, hoy también se mueven los mexicanos, hoy también han comenzado a ser conscientes de la nación en que viven, han despertado de un sueño histórico del que pensé jamás lo haríamos. Sonamos muchas veces idealistas, y hasta permisivos con nuestros propios sueños volados de un mejor país, debemos ser realistas también, pero jamás pensar que lo que ahora queremos es un sueño social, porque jamás debió ser un sueño, siempre tuvo que ser una verdadera realidad. Estas palabras que hoy escribo, quizá queden perdidas en el tiempo como la mayoría de lo que leemos, no pretendo que las memoricen, lo único que busco es alentar a la acción ciudadana, a la participación constante y que la muerte de tantos y tantos mexicanos vaya cobrando sentido para un país devastado, para una nación herida por los propios mexicanos, para un México hambriento de paz y sediento de justicia.


Vicente Flores Meléndez