domingo, 8 de mayo de 2016

Transparencia y anticorrupción: los temas hermanados que preocupan y ocupan

*Publicado el 26 de abril de 2016 en The Mexican Times
El pasado 21 de abril, el Senado de la República aprobó con 72 votos a favor y 4 en contra, la minuta por la que se expide la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública y abroga la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental; esto sin duda es un gran paso (necesario desde hace ya algunos años) que ha dado el Congreso de la Unión en conjunto con el Ejecutivo Federal, pues hoy día, todos los partidos políticos han hecho suya la bandera de la transparencia y la rendición de cuentas, al menos en el discurso teórico.
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Grandes cambios se dieron – para bien – con esta nueva ley federal, como los nuevos sujetos obligados y las nuevas formas de clasificación de la información y los plazos de ésta, especialmente la clasificación de reserva temporal de la información relacionada con violaciones graves a los derechos humanos o delitos de lesa humanidad. Esto es de celebrarse ciertamente, pues el interés público aparentemente habrá de prevalecer como determinación de su reserva y el tiempo que ésta dure, lo que dará paso a la apertura de un “un mayor sentido de información y publicidad” de los asuntos relevantes para la sociedad mexicana. El ojo del ´demos ´ tendrá mayor oportunidad de ejercer su ´cratos´ (poder) de presión y objeción ante los azotes que le vulneren.
Frente a la Transparencia se encuentra la Anticorrupción – su hermano, no sé si el mayor o el menor de la familia, pero el lazo que los une definitivamente es inquebrantable – estos dos “grandes” temas de la agenda legislativa y del propio gobierno federal, han sido el dolor de cabeza de muchos legisladores, la preocupación de otros tantos, la bandera política de unos más y la indiferencia del resto de nuestros representantes en el Congreso de la Unión. Pareciera ser que ante la voluntad primaria que tuvo el tema de Anticorrupción para ser plasmado en la Carta Magna – y que ahora es una realidad, al menos ahí – ha quedado varado en la incertidumbre frente a la escasa voluntad de algunos grupos parlamentarios (especialmente del Revolucionario Institucional) que han decidido dilatar la aprobación de las leyes que darán vida al Sistema Nacional Anticorrupción, que paradójicamente fue un tema con el que el Ejecutivo Federal pretendió legitimarse ante la opinión pública, de por sí desmoronada, respecto de los grandes escándalos de corrupción que han azotado, al menos en los últimos tres sexenios.
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Foto: El Economista
Resulta una tremenda e ilógica contradicción legislativa, la de por un lado vanagloriarse y celebrar la discusión y aprobación de la Nueva Ley Federal de Transparencia, y por otro, dilatar el proceso de aprobación de las leyes secundarias en materia de anticorrupción. No puede entenderse la transparencia sin un marco jurídico paralelo de anticorrupción y viceversa; un tema legitima directa e indirectamente al otro, cómo se pretenden obligar a rendir cuentas a la ciudadanía – ser “transparentes” – sin tener un marco normativo que sancione y defina los actos de corrupción, por lo que la fiscalización y denuncia ciudadana queda a medias.
El tiempo de este periodo ordinario de sesiones del Congreso está por finiquitarse, y sus encargos legislativos aún están pendientes, el ansiado 2018 está a la vuelta de la esquina, y es hora de ir preparando el camino, rendir cuentas claras ante el electorado que les permitan al menos seguir vigentes a los ojos de su partido, y en segundo término, pero no menos importante, de nosotros los ciudadanos.

sábado, 24 de octubre de 2015

Cáncer Ciudadano, hipocresía social



Hablar de corrupción hoy día, pareciera ser un tema del que no se extraña hablar en cualquier lugar, en el que todos conocemos perfectamente qué es, y hasta cómo llevarla a cabo, pues en la “mordida” al oficial de tránsito o en la gratificación al servidor público para agilizar un trámite nos ha quedado más que claro; pero en la hipocresía del ciudadano, que a diario juzga al gobierno, al ejército o cuerpos policiales, radica uno de los cánceres o quizá el mayor de todos, del cual nuestro país adolece de manera histórica.

Escuchamos a diario, un nuevo “chisme” sobre si a este secretario le dieron tal “mochada”, o a este otro diputado le gratificaron, o si a la esposa del presidente le ha sido regalado un inmueble tal, pero me pregunto ¿hasta dónde hemos dejado llegar la metástasis del cáncer corruptivo en nuestro México?. Es incomprensible la actitud ciudadana del estar consciente de todo ello y no querer ser parte del ataque de raíz, la tibieza del ciudadano promedio mexicano al respecto ha de ser su peor enemigo para sobresalir. Es tibio porque este mismo ciudadano, es quien da “pal´chesco” al de tránsito, quien compró su plaza laboral en cualquier nivel de gobierno, quien también ha sido parte del nepotismo y compadrazgo, y a su vez ha exprimido el utilitario de su trabajo para llevarlo a casa, sin pensar en que puede hasta venderlo.

Todos somos parte del ciclo vicioso de corrupción, dentro de un aula o de una oficina de trabajo, buscamos el medio más fácil y no así el más correcto. Es así como el crimen organizado ha perpetuado por décadas en las venas del país, los hombres y mujeres ilegalmente poderosos donde quizá su poder será mayormente legitimado que el de cualquier gobernante frente a los ciudadanos. Bien apunta Tajonar en su artículo La omertà mexicana en la revista Proceso (09 de agosto de 2015) - el proverbio italiano del siglo XIX “Quien tiene dinero y amigos se ríe de la justicia” […] Es una guerra perdida (la lucha contra el narcotráfico) por la razón que expuso Ismael El Mayo Zambada en su diálogo con Julio Scherer García: “El narco está en la sociedad, arraigado como la corrupción”- es decir, la idiosincrasia del ciudadano mexicano es ser corrupto en su actuar, y pasivo ante su malestar.

Cita Héctor Tajonar a Stephen Morris en Corruption, Drug Traffickin, and Violence in Mexico, 2012 – “La corrupción facilita la amplia y poderosa maquinaria empresarial del crimen organizado, al tiempo de menguar los esfuerzos del Estado para confrontarlos. De hecho, la corrupción hace indistinguibles a los criminales de los oficiales” – la única diferencia entre el crimen organizado y el gobierno es que el primero sí está organizado y usan botas y sombrero, por lo demás los hace iguales en sus objetivos y prácticas, la desconfianza en el segundo crece en desmedida, mientras que al crimen organizado todos lo ven como un campo fértil y admirado del empresario exitoso ante la ciudadanía promedio. Hoy en día es mejor visto y mayormente respetado a un grupo del crimen organizado que a una institución pública de seguridad o gobierno en cualesquiera de sus niveles.  

En el Reporte Anual de Naciones Unidas sobre Drogas y Crimen se establece que “La corrupción política representa el principal factor en el crecimiento del narcotráfico y el crimen organizado” – y añadiría yo “la corrupción política y ciudadana es el resultado de la cultura pasiva y sumisa que siempre hemos sido, desde tiempos inmemoriales de Cortés, donde el espejismo del poder ha radicado en la élite de gobierno sobre la ciudadanía de oro, y en la perversidad natural del hombre la ambición y control ha generado ´manuales del buen gobierno´ donde quien no es corrupto no es gobierno, y quien no tranza no es mexicano”.

La culpa no es del gobierno que tenemos, es de nosotros que los “elegimos”, y peor aún de nosotros que no conocemos el 39 constitucional ni mucho menos el 41.



 VICENTE FLORES MELÉNDEZ

jueves, 15 de octubre de 2015

OPINIÓN al artículo “Un nuevo proyecto de Nación” de Javier Sicilia

“Un nuevo proyecto de Nación” de Javier Sicilia

en Revista Proceso No. 2032 de 11 de octubre de 2015. 



“El Estado y el país están en crisis […] las causas son múltiples como la histórica incapacidad de nuestras élites políticas para entender y vivir la democracia, así como la crisis civilizatoria” – así lo apunta en esta ocasión Sicilia en su análisis.

Me ha llamado especialmente la atención, las propuestas que realiza y el análisis de ello, especialmente algo en que los que hemos estudiado la historia de la democracia no sólo de la mexicana sino en general de la ideología, a los cual destaca que los Estados que nacieron con los ideales liberales y de la Revolución Francesa no lograron el mundo justo que prometieron. Lo anteriormente dicho, según Sicilia, hace que México ya no sea una Nación, pues si queremos escapar a la crisis y rehacernos, es precioso refundar la nación.


Pero ¿qué se necesita? – como primer paso, es necesario crear un nuevo proyecto de nación que no puede basarse en las viejas estructuras del Estado y sus partidocracias, sino que por el contrario, volver a mirar el pasado para comprender lo que sucedió y recuperar lo mejor de ese tiempo, asimismo, recuperar lo que los movimientos sociales están diciendo y haciendo, y unirlo a aquello que se rescató del pasado – así Sicilia es como observa una construcción del entorno adecuado para una reestructuración del Estado mexicano. Ante todo ello, el tercer punto que menciona Sicilia en su artículo, me parece muy atinado, pero con un precio político muy alto, y es el de dejar de lados los liderazgos y las diversas agendas, que de todo paso a una nueva agenda política basada en seis puntos o ejes: democracia, justicia, paz, seguridad, gobierno y economía, que permita la creación de nuevo pacto social y otra Constitución, que dará paso a una refundación social y no sólo un cambio de gobierno. Me parece muy lógico el análisis y planteamiento pero, ¿cuál es costo político, social y económico, que impactaría este cambio de paradigma de gobernabilidad y del Estado mismo, para nuestro país?

Vicente Flores M.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Yo quiero un México… educado!

Un país donde la educación no sólo sea un gran discurso constitucional, sino de facto exista; donde la educación sea la principal apuesta de cualquier gobierno, en el que el niño pase de un semáforo a un aula, donde cambie la caja de mazapanes por un cuaderno o un libro; un México donde los valores sean el principal aval de la educación en cualquier nivel, donde el talento joven sea poderosa herramienta de fortalecimiento al país donde la calidad de la educación comience desde casa.

Un país competitivo frente al mundo moderno, en el que las oportunidades estén al alcance de todos; un país donde el maestro sea consciente de la gran labor que tiene como docente en el aula, y la vocación sea su herramienta del día a día.

México, un país educado en los valores universales y en las competencias profesionales, está condenado a potencializar su fuerza y presencia internacional.

Un México con un gran ejercito armado, de letras, talento, convicción y pasión.


Vicente Flores M.

lunes, 31 de agosto de 2015

Opinión al artículo - “EL EMBAJADOR EN WASHINGTON” de Olga Pellicer

Referencia  artículo “EL EMBAJADOR EN WASHINGTON”  de Olga Pellicer, Revista Proceso del 23 de agosto de 2015. 


La diplomática mexicana, en este ensayo que nos comparte esta semana, aborda un tema que sin duda pocos mexicanos se han preguntado respecto del nuevo nombramiento del embajador mexicano en la unión americana, Miguel Basañez. Como bien apunta, nadie pone en duda su capacidad académica, sin embargo se pone en duda que ésta sea suficiente para el fortalecimiento de los lazos diplomáticos entre ambas naciones, en especial en la conducción de temas prioritarios para la agenda bilateral como lo son las exportaciones, el tema de migrantes mexicanos, la integración automotriz la producción y tránsito de drogas, entre otros.

Asimismo, me parece acertada la apreciación que hace respecto del nulo proyecto y agenda con líneas estratégicas bien trazadas para alcanzar objetivos claros en los aspectos económicos y políticos de la relación. Las relaciones internacionales de México, deben de fortalecerse con estratégicos negociadores y no sólo con diplomáticos- académicos, nuestro país necesita de resultados claros y de precisas materias de cooperación internacional, en los que el embajador juega un papel fundamental para ello. Pellicer encuentra sesgado el temario internacional de la relación México- Estados Unidos, acotado únicamente a temas de seguridad  y someros movimientos de cooperación en materia de comercio.


Olga Pellicer, apunta esencialmente a la modernización de pasos fronterizos y la cooperación en materia de educación, innovación tecnológica e investigación científica. Y en efecto, destaca la nula intención, por parte de los responsables de la política exterior, de establecer una hoja de ruta que oriente en cierta dirección esa compleja relación. Sin duda alguna, los nuevos miembros de la carrera diplomática, deben tener la visión más clara y mucho más revolucionaria del acotamiento y construcción de una agenda que permite la relación estratégica de México frente a sus áreas de oportunidad respecto de otras naciones que dispongan de la cooperación multilateral con nuestro país. Los retos del Ejecutivo Nacional deben ser proactivos en las relaciones exteriores de México, pues mucho depende hoy en día tanto el posicionamiento de un país frente a un mercado o bloque comercial, como para el éxito interno de un sexenio en la construcción de un México inmerso en el mundo, y sus ciudadanos con él.

Vicente Flores M.

jueves, 20 de agosto de 2015

Opinión al artículo de Javier Sicilia "Estado de Excepción"

"Estado de Excepción" de Javier Sicilia  en Revista Proceso de 16 de Agosto de 2015.

OPINIÓN:

El actual entorno de una crisis política eterna, un descontento social abrumador y una desconfianza cada vez más marcada en las instituciones por parte de la sociedad en general, es todo y parte de lo que Sicilia aborda como principales características de origen del llamado Estado de excepción. Cabe destacar que no soy asiduo lector de Javier Sicilia ni mucho menos halago sus escritos, pero esta vez me pareció bastante pertinente y acertado en su artículo.

Sicilia apuntaba que:

“La razón del Estado moderno es la excepción. En una versión clásica, el estado de excepción se refiere, como su nombre lo indica, a una situación en la que el soberano suspende las garantías individuales para proteger el bien público o en otras palabras, a un periodo en el que el Estado suspende temporalmente el orden jurídico por motivos de seguridad.”
Y de ello, cabe destacar que nos hemos reducido como ciudadanos a la vida nacional sin un orden jurídico verdadero, pues la praxis de éste es el éxito de un gobierno. La ausencia del Estado es en sí mismo el gran epicentro del caos en que vivimos hoy los ciudadanos, aunado a la inconsciencia de unos e indiferencia de otros más. La suma de los factores sociales más la ausencia del Estado entre la letra muerta de ley, nos da como resultado la pérdida de gobernabilidad y con ello el estado de excepción. Esta ausencia aparente en diversas cuestiones por parte del Estado es lo que en realidad es ahora el Estado mismo, es decir, ha mutado a una forma nueva de totalitarismo, como bien apunta Sicilia “El Estado no ha muerto como creemos. Simplemente ha muerto a una nueva forma de totalitarismo que pone de manifiesto la crisis civilizatoria por la que atravesamos”.

En este sentido, se exige – y no menos esperado – un nuevo pacto social y político, esto de un momento a otro me llevó a recordar aquella gran opus del ilustrado francés Rousseau, donde el hombre en su necesidad de regular sus relaciones interpersonales en el grupo de origen lo llevó de un estado natural a un estado civil, en el que la regulación del hombre mismo frente a su conducta social se da por una limitación de la voluntad común o general, y llevarlo a lograr un buen desarrollo en  comunidad y de todo aquello que pueda suscitarse mediante la libertad de acción bajo las leyes que esto faculten. Pero parece ser que hoy día, este contrato social se ha perdido por mucho - dijera Rousseau – resulta forzoso volver a una primera convención, siendo necesario conocer bien los principios o rudimentos mediante los cuales se forma el pueblo y de aquí mismo partir hacia la aplicación de un modelo para un “sometimiento legal”, asentado mediante el origen del pacto social del principio de pueblo para así no mermar la esencia que éste tiene en el Estado.

De ello, podemos partir a la llamada “soberanía” y por tanto a un “soberano” (quien la ejerce de manera directa por consenso), que en sí mismo encierra la responsabilidad de poder dar pauta y hacer factible el bienestar común del pueblo, pero cabe resaltar que no puede responder a estas adjudicaciones y llamados si el soberano no tiene por total seguridad la fidelidad de sus súbditos hacia él. Es ahí – apunta Sicilia – donde (hoy día) el ser humano y no su dominio sea la medida de nuestras relaciones con todo, reclama la fundación de algo tan absolutamente nuevo como absolutamente tradicional: lo humano en sus límites y sus relaciones de solidaridad autónomas.

En conclusión, el pacto social del México actual se ha roto, la insuficiencia del poder del Estado frente a las demandas de los ciudadanos ha quedado por debajo del borde esencial de responsabilidad estatal directa, pero también la responsabilidad ciudadana ha quedado en un segundo término por los mismos ciudadanos, la falta de congruencia social e indiferencia en su más extenso esplendor ha acogido por lo menos la última década a México.  La gesta de una crisis social ha ido dándose con el entorno favorable en todos los sentidos, el estado de excepción ha llegado para por lo menos la otra mitad del sexenio quedarse. Un nuevo contrato social? Un nuevo pacto federal? Un nuevo México renacido de entre las cenizas? Qué solución podemos vislumbrar para el quebrantado sistema?

Vicente Flores Meléndez


lunes, 10 de agosto de 2015

Y que comiencen los juegos del hambre ... 2018.


La carrera por la silla presidencial en 2018 ya arrancó, tres años de antelación es buen tiempo de prever y mantener, es así como el Revolucionario Institucional ha comenzado “los juegos del hambre” para la asignación de su nueva dirigencia nacional encabezada por el todavía diputado federal Manlio Fabio Beltrones y la diputada federal electa Carolina Monroy Del Mazo como única planilla de “unidad” para la militancia tricolor.

Beltrones ha sido sin duda alguna uno de los actores políticos del priísmo y de la clase política nacional, más emblemáticos de los últimos años, y no está por demás tal concepción, pues no debemos olvidar que también quiso ser candidato para habitar Los Pinos en 2012. Muchos lo vieron como “la piedrita en el zapato” de Enrique, otros como el priísta incómodo del momento y otros más como un aliado en la curul, todos estos y muchos más adjetivos le fueron planteados, pero parece ser que este 2015 pinta para que 2018 sea su año, pues al ser ahora virtual dirigente nacional del PRI lo hace automáticamente presidenciable, sin olvidar claro está que esto dependerá en gran medida de los resultados de los próximos comicios electorales en 2017 para la renovación de la segunda tanda de gubernaturas a sufragar.

El dedo inquisidor del Presidente de la República, puso a Manlio Fabio en la silla tricolor, y es un momento perfecto  de gloria y refrendo de su poder presidencial ante la crisis partidista del sol azteca que causó la renuncia de su dirigente nacional Carlos Navarrete, y ante una virtual contienda en el blanquiazul entre los “regenedadores” y los “rebeldes” liderados por Ricardo Anaya y Javier Corral respectivamente.


Las piezas del ajedrez 2018 comienzan a moverse, “los tres grandes partidos” iniciaron la renovación de su dirigencia nacional, en procesos estrictamente diferentes, mientras unos se renuevan “democráticamente”, otros lo son por decisión del Señor de Los Pinos, y otros más se renuevan como Marx les dé a entender. Ante los grandes monstruos partidistas ya conocidos, el último lugar de los tres, dejará de serlo el sol azteca para ahora ser tomado el escaño por MORENA, quizá en 2018 “no contaban con la astucia” de Don Andrés Manuel y su ya clásica “rebanadita de pastel” en la boleta electoral, vaya susto que les pueda dar.